Desde mi hermoso Corrientes a los Alpes Suizos

Me llamo Mary Ramos nacida el 3 de febrero del 1962, en mi hermosa ciudad Corrientes, Argentina.

Hija de José Ramos y María Mercedes Ramos. Somos seis hermanos: María del Carmen, Josecho, Luciano, Lucy y la menor Katia. Puedo estar orgullosa de haber crecido en una hermosa familia descendiente de españoles andaluces.

Viví en Argentina hasta los veintiún (21) años, fue recién en Europa donde me di cuenta de la importancia enorme de tener una familia como la que tengo, no existe ningún banco Suizo con que se pueda comparar el valor de una familia como la mía.

Fui una niña muy muy dedicada a los estudios, disciplinada y con muchos sueños y metas.

Mi vida cambio totalmente el 26 de Diciembre del año 1982, estaba cursando en esa época la carrera de bioquímica en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional del Nordeste.

Recuerdo me estaba preparando para realizar el final de Fisiología humana, nunca pensé que en un DIA cambiaria totalmente el rumbo de mi vida y de mis sueños.

Ese día mis dos hermanos mayores Josecho y Luciano tuvieron un grave accidente en la avenida Maipú en la ciudad de Corrientes. Luciano conducía una moto a gran velocidad y Josecho con su esposa y su hija en manejaba una camioneta, chocaron uno con el otro sin darse cuenta que eran hermanos ; que grande sorpresa nos prepara la vida pues mi hermano Josecho se dio cuenta que la persona que estaba en la calle tirada era su propio hermano.

Todo esto provoco un cambio radical a nuestra unida familia, Luciano quedo totalmente paralizado y la única posibilidad de caminar y de rehabilitarse era ir a la ciudad de Buenos Aires, ya que en Corrientes no existían instituciones que pudieran ayudarlo en su rehabilitación.

Llegando una tarde de la facultad mi hermana María del Carmen me propone dejar la universidad para irme a cuidar a mi hermano a Buenos Aires. Para mí fue una decisión enormemente difícil pues yo amaba mi carrera con todo mi corazón, pero sabía que no podía abandonar a mi hermano.

Sin pensarlo dos veces acepté la propuesta la propuesta y en febrero de 1982 llegué a la ciudad de Buenos Aires por primera vez en mi vida, donde me esperaría otra decisión aún más grande.

Todos los días me tocaba acudir al hospital a asistir a mi hermano Luciano, eran tiempos muy difíciles y fue precisamente en esas circunstancias en que conocí a mi hoy esposo, el cual llegaba a la ciudad a visitar a su familia Italiana residente en Argentina.

Nos veíamos todos los días y nació así un amor profundo y puro, otra vez me enfrento a tomar una de las decisiones más grandes en la que tuve que tener mucho coraje y de la cual nunca me he arrepentido.
La propuesta de casarme, formar una familia e irme a un país tan lejano como Suiza.

Mi padre un señor analfabeto que soñaba con verme graduada en medicina, recibió una sorpresa. Recuerdo muy bien que me espero en una pequeña calle de Buenos Aires donde con sus ojos muy tristes me dijo que si yo estaba segura de esta gran decisión, a que el soñaba con tener una hija doctora porque nunca pudo ir a la escuela, ni aprendió a leer ni a escribir, y había dado todo su dinero para mandarme a la universidad.

Me mostró sus manos llenas de cayos de tanto trabajar la tierra, ya que era agricultor.

En ese momento hice la promesa más grande de mi vida a mi padre

“Papá seguiré al hombre que yo amo y te prometo que en el país que yo vaya ejerceré un día la medicina”.

Llegue a Suiza en Agosto del 1983 en una noche muy lluviosa.

Fueron años muy duros y de mucho trabajo, de tener mucha paciencia conocer un nuevo país una nueva cultura, entrar en una familia con otras costumbres y convivir con una nueva persona.

Muy pronto llego a nuestras vidas un hermoso regalo, nuestro buen hijo Django, el cual lleno de alegría y dicha nuestro hogar.

El trabajo en Suiza no era nada fácil pues se necesitaba conocer el idioma Suizo-Alemán, y la única posibilidad que tuve fue la de trabajar por muchos años en fábricas, en una como costurera y en la otra como lijadora de sillas.

Aunque mis ojos muchas veces se llenaron de lágrimas recordando mi hermosa ciudad, mi familia, mis amigos.

Con cada silla que lijaba no dejaba de soñar en algún día tener mi propio consultorio y ejercer la medicina en este hermoso país, cosa que para muchas personas era imposible pero no para María.

Después de tantos años de lucha, de estudios, de lágrimas el 7 de Mayo del 2003 se cumplió mi deseo al recibir en la ciudad de Chur mi diploma Kantonal Aprobierte Natur Ärztin.

Mi corazón se llenó de gozo y de lágrimas al comprobar que en esta vida no existe nada imposible, lo imposible lo creamos nosotros en nuestras mentes.

Una sorpresa aun mayor donde la promesa que le hice a mi padre aquel día en Buenos Aires, que ejercería un día la medicina en Suiza se cumplió doblemente, pues mi hijo Django nieto de ese agricultor analfabeto que soñaba con su hija médica nos dará la satisfacción en el año 2011 de recibir el título de doctor en medicina en la ciudad de Basilea. Nos llena a mí y a mi esposo de inmenso orgullo y satisfacción.

He aprendido en mis 48 años que para Dios nada es imposible y que no existe valor más grande que una familia unida, luchar cada día por ella pase lo que pase pues Jehová nos da la fuerza para resistir ante todos los problemas que se nos puedan presentar.

Agradezco a Dios el hecho de haber nacido en una familia pobre pero llena de amor, a mis padres por haberme dado la posibilidad de estudiar, a mis profesores de Argentina, al calor humano recibido de mi hermoso país, el cual lo llevaré siempre en mi corazón.

Pero aún tengo un sueño el cual late cada día, es el de ser escritora y así a través de mis libros e historias ayudar a muchas familias y personas de mi país, a los Suizos y a tantas personas que como yo dejaron sus tierras, sus orígenes para seguir el amor de sus vidas.

El amor lo puede todo.